BUEN SEXO

Se esparce a toda la relación

Como te trata tu mujer cuando la eres dominante en la cama

La mayoría de hombres cree que el problema es la técnica.

el ángulo de penetración o la posición

No lo es.

El problema es que no dominan

Dudan.

Piden permiso con miedo.

Se mueven como si fueran invitados.

Y una mujer jamás se entrega a un hombre que actúa así.

Nunca.

La dominancia real no es fuerza.

Es calma.

Es decisión.

Es avanzar sin temblar.

Porque cuando tú dudas,

ella entra en alerta.

Y cuando ella entra en alerta,

se cierra.

Por eso tantos hombres creen que “ella no es sexual”.

Mentira.

Ella solo no se siente segura contigo.

Una mujer se excita cuando siente que tú sabes exactamente

qué estás haciendo

y hasta dónde vas a llegar.

No necesitas hablar.

El cuerpo siempre avisa.

La respiración cambia.

La tensión aparece.

El ritmo se acelera o se frena.

Un hombre dominante lee eso sin pedir instrucciones.

Eso es liderazgo.

Eso es control.

Y eso genera algo que ningún “chico bueno” puede crear:

entrega voluntaria.

La suavidad constante aburre.

La corrección eterna apaga.

Puedes hacerle casi cualquier cosa a una mujer…

excepto volverla indiferente.

La dominancia bien llevada crea emoción.

Crea incertidumbre.

Crea polaridad.

Y esa polaridad no se queda en la cama.

Se filtra a toda la relación.

Menos drama.

Más respeto.

Más obediencia natural.

Más paz.

No porque la controles.

Sino porque ella confía en ti.

Eso es lo que casi ningún hombre entiende.

Y por eso casi ninguno lidera.

Tu hermano mayor,

Iván Barca.