DEUDAS

¿Deberías pagar tus deudas?

Bro, yo también estoy endeudado.

Sí, lo sé.

Gano un montón de billete.

Entonces…

¿por qué sigo debiendo?

Porque primero tienes que entender algo:

hay DEUDAS MALAS

y hay DEUDAS BUENAS.

Una deuda mala es deberle a tu mamá porque te metiste en problemas.

Una deuda mala es endeudarte para alimentar tus vicios.

Una deuda mala es endeudarte para AYUDAR A UNA MUJER.

Pésima idea.

Peor aún si le pides prestado a alguien cercano a ti que se ha sacrificado mucho por ese dinero

Pero también existen las DEUDAS BUENAS.

Y todo lo que te voy a decir aquí va en contra de lo que te diría cualquier asesor financiero con cara de oficinista deprimido.

Pero te lo voy a explicar de la forma más lógica posible.

Una deuda buena es una deuda que adquieres para ganar EXPERIENCIA EN TU JUVENTUD.

Porque cuando eres joven, normalmente no ganas mucho dinero.

Y ahorrar cada centavo tampoco te sirve de tanto.

No vas a hacerte rico guardando monedas.

A veces es mejor gastar dinero que todavía no tienes…

sobre todo si sabes que en el futuro vas a ganar mucho más.

Pero no en estupideces.

No en vicios.

No en mujeres.

No en aparentar una vida que no puedes sostener.

Sino en EXPERIENCIAS.

Porque las experiencias crean tu PERSONALIDAD.

Y sin personalidad, vales verga.

Puedes tener toda la plata del mundo…

pero si eres el tipo aburrido que se pasó encerrado trabajando toda la vida,

nadie te va a respetar.

Y ninguna nena te va a sentir como un hombre interesante.

La plata sin historia no impresiona.

La plata sin carácter no seduce.

La plata sin experiencias solo te convierte en un cajero automático con ansiedad.

Así que sí.

Siempre y cuando tengas algún ingreso,

tengas control,

y sepas que vas a ganar más dinero en el futuro…

endéudate de forma inteligente.

Invierte en vivir.

Invierte en experiencias.

Invierte en construir una identidad que no parezca sacada de una oficina gris.

Porque cuando seas viejo la plata ya no te sirve igual.

Ya no tienes la misma energía.

Ya no tienes las mismas ganas.

Ya no tienes la misma brutalidad en la sangre.

Le tienes miedo a todo.

Te duele todo.

Y hasta la diversión te parece peligrosa.

Por eso gasta HOY que eres joven.

Vive HOY que puedes.

Muévete HOY que estás sano.

Crea memorias que luego te impulsen a seguir.

Las EXPERIENCIAS te dan tema de conversación.

Te dan mundo.

Te dan perspectiva.

Te dan cicatrices.

Te dan alma.

Eso fue lo que yo hice.

Pedí la mayor cantidad de dinero posible en mis 20s.

Y lo usé para construir mi identidad de caballo salvaje.

Viajé.

Viví.

Me metí en problemas.

Aprendí.

Me equivoqué.

Disfruté.

Y sí…

valió la pena.

¿Podría pagar mis deudas hoy?

Sí.

Pero más adelante haré tanto dinero que pagarlas será todavía más fácil.

Además, no le debo a mi mamá.

No le debo a un amigo.

No le debo a alguien que confió en mí de corazón.

Le debo al banco.

Y al banco le valgo verga.

Y el banco me vale verga a mí.

Pero escucha bien esto:

si tú le debes a tu mamá,

a tu hermano,

a un amigo,

o a alguien que te ayudó cuando estabas jodido…

eso sí es una MALA DEUDA.

Págala lo más pronto posible.

No hay nada más bajo que defraudar a quienes de verdad se preocuparon por ti.

Y créeme…

son muy pocos.

si ya estás viejo y no necesitas pedir prestado, igualmente deberías empezar a gastar tu dinero antes de que sea demasiado tarde

Un abrazo,

Tu hermano mayor,

Iván Barca.