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EL ÚNICO MOMENTO PARA DETENERSE
Pero solo un momento

Mis bros,
Ustedes saben que siempre les digo lo mismo.
Nunca te detengas.
Sigue trabajando, sigue aprendiendo, sigue construyendo tu vida aunque las cosas se pongan difíciles.
Pero hoy quiero hablarles de una excepción.
Una situación en la que incluso yo les diría:
MI BRO, DETENTE UN MOMENTO.
Estoy hablando de la pérdida.
De perder a alguien que amas.
A tu padre.
A tu madre.
A un hermano.
Sé que muchos de ustedes han pasado por eso.
Y sé que puede doler muchísimo más de lo que uno cree estar preparado para soportar.
Porque hay dolores que no se solucionan levantándote a las cinco de la mañana.
Ni haciendo ejercicio.
Ni ganando dinero.
HAY DOLORES QUE SIMPLEMENTE TIENES QUE PERMITIRTE SENTIR.
Y eso no te hace débil, mi bro.
Te hace humano.
Personalmente he atravesado mis propias pérdidas.
He tenido la fortuna de poder sobrellevarlas sin que destruyan mi vida.
Pero tengo un amigo al que vi pasar un infierno.
Perdió a una persona muy importante.
Y, mis bros, aquel hombre se vino abajo.
No quería escuchar a nadie.
Lo vi amanecer un sin fin de veces borracho en la calle.
Cayó en una depresión que se prolongó durante años.
En ese entonces, yo aun no era Iván Barca, pero igual intentaba hablar con el.
Intentaba compartirle mi mentalidad, ayudarlo a recuperar sus objetivos, recordarle que todavía tenía una vida por delante.
Sin embargo ¿Qué le dices a alguien que daría todo lo que tiene por volver a abrazar a una persona que ya no está?
No existe una frase mágica para eso.
Optamos por darle espacio, su familia lo llevó con un profesional (de los pocos casos dónde creo que sí es necesario) y todos procuramos estar pendientes de el.
Sus amigos y familia nunca lo abandonamos
Hasta que poco a poco comenzó a mejorar.
Hoy en día está cien porciento recuperado, es uno de mis colaboradores cercanos y conversamos mucho.
Recién me compartió la reflexión que lo hizo salir de ahí.
Cuando perdemos a alguien, no perdemos todo, hay algo que nos dejan.
Nos quedamos con todo aquello que esa persona hizo por nosotros.
Sus sacrificios.
Sus esfuerzos.
Las noches que se preocupó por nuestro bienestar.
Las oportunidades que nos dio.
Las cosas que dejó de hacer por ayudarnos.
El me dijo algo parecido a esto:
«Iván, comprendí que no podía permitir que todo lo que esa persona hizo por mí terminara desperdiciado. Su esfuerzo sigue viviendo en lo que hago con mi vida».
UNA MANERA PODEROSA DE TRANSFORMAR EL DOLOR EN GRATITUD.
Imagínate a una madre que trabajó toda su vida para que su hijo pudiera estudiar.
A un padre que se privó de muchas cosas para darle oportunidades a su familia.
A un abuelo que dedicó sus últimos años a enseñarles algo a sus nietos.
Esas personas quizá ya no estén.
Pero una parte de sus vidas continúa en nosotros.
En lo que aprendimos.
En las oportunidades que recibimos.
En los valores que nos transmitieron.
SU ESFUERZO NO DESAPARECE CUANDO SE VAN.
Mi amigo encontró en esa idea una razón para levantarse.
Quería honrar con sus decisiones lo que había recibido.
Quería aprovechar aquello que otros habían hecho posible para él.
Mis bros, no les voy a mentir.
La vida puede ser una PERRA.
Vas a perder personas.
Y cuando lleguen esos golpes, va a doler.
VA A DOLER DEL CARAJO.
No necesitas fingir que no pasa nada.
Si tienes que llorar, llora.
Un día, dos, levántate y sigue.
Detente un momento, pero no dejes que te quite años.
Tampoco olvides:
EL DOLOR NO ES LA ÚNICA CARA DE LA VIDA.
Porque así como un día vas a sentir que el mundo se te viene encima, también habrá días extraordinarios.
El día que consigas aquello por lo que trabajaste durante años.
El día que construyas tu propio negocio.
El día que encuentres una buena nena para nena principal.
Tu primer trío.
El día que mires hacia atrás y descubras todo lo que has conseguido superar.
Y créeme, mi bro.
CUANDO LLEGUE EL MOMENTO DE SER FELIZ, TAMBIÉN VAS A SER JODIDAMENTE FELIZ.
No permitas que una etapa dolorosa te convenza de que toda tu existencia será igual.
La vida tiene ambas caras.
Un fuerte abrazo, mis bros.
IVÁN BARCA