EPIDEMIA DE SOLEDAD

Los hombres no fueron creados para vivir así

No te quedes solo, bro.

No es natural.

Últimamente se ha vuelto popular decir que el hombre inteligente debe alejarse de todo.

De las mujeres.

De los amigos.

De las fiestas.

De cualquier lugar donde pueda ser rechazado, traicionado o decepcionado.

Y llamarlo PAZ.

Pero muchas veces no es paz.

Es MIEDO DISFRAZADO DE SABIDURÍA.

Te rechazaron algunas mujeres.

Tus amigos te decepcionaron.

Te sentiste fuera de lugar.

Entonces decidiste que el problema era el mundo entero.

Te encerraste en tu casa.

Te compraste una consola.

Empezaste a entrenar solo.

A trabajar solo.

A comer solo.

Y ahora dices que no necesitas a nadie.

Bro…

Los hombres no fueron construidos para pudrirse silenciosamente en una habitación.

Fueron construidos para competir.

Para formar tribus.

Para conquistar.

Para reírse con otros hombres después de una batalla.

Para conocer mujeres.

Para provocar deseo.

Para dejar historias detrás de ellos.

La soledad puede fortalecerte durante una temporada.

Pero convertirte en un solitario te empieza a DEFORMAR.

Pierdes carisma.

Pierdes calibración.

Pierdes tolerancia al rechazo.

Pierdes esa energía salvaje que solamente aparece cuando estás rodeado de personas, competencia y peligro.

Y mientras más tiempo permaneces encerrado, más difícil se vuelve salir.

Hasta que terminas llamando “madurez” a tu incapacidad de conectar con alguien.

No te estoy diciendo que te rodees de idiotas.

Busca un deporte de equipo.

Entrena artes marciales.

Crea negocios con otros hombres.

Sal a lugares donde tengas que conversar, competir y ganarte tu posición.

Conoce mujeres sin convertirlas en el centro de tu existencia.

Aplica Juego.

Sé carismático.

Agarra pasión por la vida.

No pagues por una simulación de deseo.

No compres compañía.

Conviértete en un hombre cuya presencia provoque que los demás quieran acercarse.

Y, por Dios, SAL DE TU CASA.

Si realmente creyeras que eres una leyenda en construcción…

no privarías al mundo de experimentarte.

Tal vez todavía no eres tan carismático como yo, tu hermano mayor.

Pero eso se calibra viviendo.

No escondiéndote.

Un abrazo,

Tu hermano mayor,

Iván Barca