FELICIDAD

Solo una trampa

Hay una razón por la que casi nada te hace feliz durante demasiado tiempo.

Consigues el dinero.

La nena.

El auto.

El departamento.

El cuerpo que querías.

Durante unos días estás arriba.

Después…

NORMAL.

En psicología existe un concepto llamado adaptación hedónica.

Básicamente, tu cerebro tiene una capacidad extraordinaria para acostumbrarse a las cosas.

Lo extraordinario se convierte en cotidiano.

El lujo se convierte en mobiliario.

La mujer que te parecía imposible se convierte en la mujer que duerme a tu lado.

El número que soñabas tener en tu cuenta se convierte en el nuevo mínimo que necesitas para sentirte tranquilo.

Y entonces necesitas OTRA COSA.

Otro objetivo.

Otro viaje.

Otra mujer.

Otro cero.

Porque cometiste un error desde el principio:

CREÍSTE QUE LA FELICIDAD ERA UN LUGAR AL QUE PODÍAS LLEGAR.

No lo es.

La felicidad es una impresión pasajera.

Un instante.

Una reacción.

No puedes vivir permanentemente feliz de la misma manera que no puedes vivir permanentemente sorprendido.

El cerebro se adapta.

Por eso me parece absurdo convertir la felicidad en el gran objetivo de una vida.

Si construyes tu existencia alrededor de sentirte bien, vas a necesitar estímulos cada vez que vuelvas a sentirte NORMAL.

Y volverás a sentirte normal.

Siempre.

Los romanos entendían algo bastante más interesante.

Marco Aurelio no escribió sus meditaciones preguntándose:

“¿Qué puedo hacer hoy para sentirme feliz?”

Su preocupación era otra:

¿Qué clase de hombre debo ser?

Ahí cambia completamente el juego.

Porque existen cosas más grandes que tu estado de ánimo.

Construir.

Crear.

Dominar un oficio.

Levantar algo que antes no existía.

Cambiar la vida de alguien.

Dejar hijos mejores preparados.

Escribir un libro.

Construir una empresa.

Crear una obra que continúe caminando por el mundo cuando tú ya no estés.

Eso es TRASCENDENCIA.

Y existe una diferencia gigantesca entre preguntarte:

“¿Esto me hace feliz?”

y preguntarte:

“¿Esto hace que mi existencia haya valido la pena?”

La primera pregunta gira alrededor de cómo te sientes.

La segunda gira alrededor de lo que DEJAS.

Paradójicamente, quizás una de las mejores formas de vivir sea dejar de perseguir desesperadamente la felicidad.

Que llegue cuando tenga que llegar.

Disfrútala.

Pero no intentes retenerla.

Porque se irá.

Me interesa mucho más otra cosa:

CONSTRUIR ALGO QUE PUEDA DAR FELICIDAD INCLUSO CUANDO YO YA NO ESTÉ AQUÍ.

Una obra.

Una empresa.

Una familia.

Una idea.

Un legado.

Porque tu felicidad dura un instante.

Lo que construyes puede durar mucho más que tú.

Iván Barca