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HECHO PARA LA EPICIDAD
Estás programado para ello

Mis bros,
Hay sentimientos universales en los hombres.
Y hoy quiero hablarte de uno que conoces muy bien:
LA EUFORIA DEL COMBATE.
¿Nunca has sentido cómo te retumba el pecho viendo una escena de guerra?
El ejército avanzando.
Los tambores.
La batalla a punto de comenzar.
O mejor aún...
Si alguna vez has subido a un ring para una pelea de verdad, sabes perfectamente de qué estoy hablando.
Suena la campana.
Tienes a otro bro delante.
Tu entrenador grita desde la esquina.
El corazón se acelera.
La sangre parece hervir.
Y durante esos minutos...
NO EXISTE NADA MÁS.
Tú.
Tu rival.
Y una pregunta:
¿CUÁNTO ESTÁS DISPUESTO A DAR?
Mi bro, hay algo puramente masculino en buscar esos momentos.
Durante miles de años la vida exigió del hombre esfuerzo físico, riesgo, competencia, exploración y capacidad para actuar bajo presión.
Por eso la comodidad la sientes extraña.
Pasarte días enteros sentado se te hace raro.
Sin competir.
Sin correr riesgos.
Sin perseguir absolutamente nada.
Tu cuerpo está descansando...
PERO ALGO DENTRO DE TI ESTÁ INQUIETO.
Porque los hombres no quieren comodidad.
Quieren dificultad.
Quieren ponerse a prueba.
QUEREMOS EPICIDAD.
Queremos pensar:
“HOY ES TODO O NADA”
Lamentablemente hoy no hay tantas guerras, además que los motivos ahora no valen la pena.
Ya no luchas por cuidar a alguien en casa sino para cuidar los bolsillos de un pez gordo.
Pero al menos sí existen formas de alimentar esa necesidad de epicidad.
Boxea.
Juega fútbol.
Prueba rugby.
Haz downhill.
Practica motocross.
Haz algo difícil.
Algo donde exista la posibilidad real de perder.
Algo que te obligue a descubrir de qué estás hecho.
BUSCA PONERTE A PRUEBA.
Canaliza esa competitividad.
Ese deseo de riesgo.
Esa necesidad de sentir que estás viviendo una historia que merece ser contada.
Porque la vida moderna puede darte comodidad...
Pero todavía puedes elegir desafíos.
Y cuando encuentres algo suficientemente difícil como para exigirlo TODO de ti...
Vas a volver a sentirlo.
Ese fuego en el pecho.
Esa concentración absoluta.
Ese instante en el que todo lo demás desaparece.
Y piensas:
NACÍ PARA ESTO
Un abrazo,
Iván Barca