VIDA BETA

¿Es lo que quieres?

Ser beta no es solo un problema de atracción.

Es un problema de vida.

Si eres beta, las mujeres no te desean.

Te usan.

Te aprovechan.

Te exprimen emocional, económica y psicológicamente.

Si eres beta, las mujeres se sienten estresadas cerca de ti.

No se relajan.

No se entregan.

No sacas lo mejor de ellas

El sexo contigo —si es que hay sexo—

es un sexo sin alma,

sin hambre,

sin admiración.

Y tú me dirás: Igual es bueno, igual es satisfactorio…

solo porque nunca has experimentado

lo que se siente estar con una mujer

que admira cada centímetro de ti.

Si eres beta, es altamente probable

que termines criando hijos ajenos.

En el mejor de los casos, sabiéndolo.

En el peor, sin darte cuenta.

Si eres beta, tarde o temprano te divorciarás.

Y perderás todo ante la ley.

Porque ella llegará al límite de su tolerancia

y buscará cualquier excusa barata como:

“ya no eres el mismo de antes”.

O peor aún…

te recibirá en casa con una sonrisa,

sabiendo que su amante

acaba de salir por la puerta de atrás.

Si eres beta,

o hablará con sus amigas de lo perdedor que eres,

o de lo ingenuo que eres

por tratarla como princesa

mientras ella se va de escapada

“con sus amigas”.

Si eres beta,

tu mujer probablemente fue

la que te paró bola,

la que te vio como proveedor,

pero nunca fue

la mujer que realmente deseabas

ni lo mejor que podías obtener.

Y me dirás:

Igual tengo mujer, igual algo me quiere, igual logré hacerle un hijo mío, pero aquí viene lo peor,

Si terminas con una mujer mediocre,

tus hijos pagan el precio.

Si tienes una hija,

crecerá con atractivo y estándares

No podrá acceder a un hombre fuerte.

Si tienes un hijo,

crecerá con una autoestima frágil,

porque su madre no te respeta

y convierte sus problemas

en los problemas de todos.

Míralo como quieras.

Dale las vueltas que quieras.

Ser beta no crea hogares estables.

Crea caos.

Crea resentimiento.

Crea generaciones inestables y débiles.

Así que no te engañes.

O eres alfa y lo haces bien,

o no hagas experimentos

que siempre terminan mal.

Un abrazo,

Tu hermano mayor,

Iván Barca